Enfocarse en la salud mental

Enfocarse en la salud mental

En lugar de estar obsesionados con el uso del tapabocas, el gobierno y la sociedad deberían estar enfocados en la salud mental de los colombianos. La pandemia generó una crisis sin precedentes de la que nadie parece ocuparse. Hablemos de salud mental.

Recientemente, el precandidato Alejandro Gaviria propuso redefinir las prioridades de la acción institucional frente a la pandemia; puntualmente, sugirió la necesidad de abandonar la “obsesión” por el uso del tapabocas, para centrarse en temas mucho más apremiantes como la salud mental. La propuesta del  precandidato Gaviria es sumamente interesante y oportuna. De hecho, desde hace un tiempo, el precandidato había publicado en su página web la necesidad de acciones centradas en la salud mental de los colombianos. Si bien la pertinencia de un proyecto de salud mental comunitaria no es cuestionable, es necesario planificarlo adecuadamente considerando los recursos disponibles. Es preciso señalar que se requiere un amplio despliegue de recursos para diseñar, desarrollar, contextualizar, gestionar y supervisar los servicios regionales y locales de servicios de salud mental centrados en la comunidad. Para ello es necesario contar con el apoyo de equipos formados por diversos perfiles profesionales, de manera que se amplíe el papel de los psicólogos y los psiquiatras. Dicho proyecto presentaría enormes retos ya que en Colombia, según una consulta realizada al cubo de datos de RETHUS (Red de Talento Humano en Salud), para febrero de 2022 existen 1433 Psiquiatras y 117.827 Psicólogos registrados. Esto supone 0,28 Psiquiatras por cada 10.000 habitantes y 22,83 Psicólogos por cada 10.000 habitantes, según la proyección de población para el año 2022.

Un servicio de salud mental comunitario como el mencionado puede incluir en su alcance la salud mental en el ámbito laboral. Esto es así porque tal enfoque se desarrolla en un entorno distinto al hospitalario. No obstante, su alcance ha de ir más allá de la orientación en materia de salud mental. Para ello, dado que la pandemia de COVID-19 ha impactado la salud mental a nivel global, sería conveniente que el candidato ampliase su propuesta con el fin de conocer, con más detalle, la forma en que estructuraría un plan de salud mental comunitaria para garantizar su ejecución y sostenibilidad con los recursos disponibles. Así mismo, si bien los profesionales de la salud han estado expuestos a situaciones que afectan su salud mental, ellos no son el único grupo poblacional aquejado por esta situación. En consecuencia, resultaría fundamental extender esta iniciativa a la población en general. Por supuesto, esto requeriría un recurso de talento humano más robusto del que se dispone actualmente y debería tener en cuenta el tiempo que le tomaría al país formar a esos profesionales -sumado a la disponibilidad de una oferta educativa suficiente-.

Frente al uso de tapabocas es importante recalcar que estos mitigan el contagio por COVID-19, pero también tienen una serie de inconvenientes. Si bien es cierto que los tapabocas pueden bloquear las gotas que exhala una persona no contagiada, la capacidad para filtrar dichas gotas varía con el tipo de mascarilla que se use, así, por ejemplo, según una investigación (estudio ambiental del número de casos y muertes de países que adoptaron o no generalizaron mandatos de tapabocas), las máscaras de tela que pueden reutilizarse son menos efectivas que las quirúrgicas. Estas últimas, son las que deben usarse en espacios cerrados en los cuales haya un número importante de personas. No obstante, la eliminación del tapabocas al aire libre podría ser una opción, ya que hasta la fecha no se conoce de un contagio masivo. Igualmente, y tal como lo establecen los datos, no se mostró una diferencia entre los países europeos que no exigieron uso de tapabocas y países de la misma región en los cuales este requerimiento se hizo obligatorio (Ver Gráfica basada en Our World in Data). Así mismo, en otro estudio se estableció que una persona contagiada de COVID-19 puede someterse a un proceso en el cual inhale varias veces las mismas partículas del virus, esta situación puede tener consecuencias, como, por ejemplo, las probabilidades de una infección grave por el virus, dada la acumulación de una carga viral importante.

Lo anterior es importante a propósito de las nuevas medidas tomadas por el gobierno nacional respecto al uso del tapabocas en espacios abiertos. En ese sentido, MinSalud estableció que la restricción se levanta únicamente en territorios con un porcentaje mayor al 70% en esquemas completos de vacunación. Igualmente, el lavado de manos, el uso de mascarilla en espacios cerrados (por ejemplo, en el transporte público), el distanciamiento social, el lavado de manos, así como, el aislamiento preventivo y selectivo, continúan siendo importantes.

Webinar ‘Producción de vacunas en Colombia: retos y oportunidades’

Webinar ‘Producción de vacunas en Colombia: retos y oportunidades’

Webinar ‘Producción de vacunas en Colombia: retos y oportunidades’,

El Webinar ‘Producción de vacunas en Colombia: retos y oportunidades’, contó con la participación del Ministerio de Salud y MinCiencias, además de entidades como VECOL, Vax Thera, Fifarma, CIB y la Universidad El Bosque.

 El evento planteó un análisis sobre las condiciones, avances y experiencias para el desarrollo local de vacunas contra la Covid-19. 

Sigue la transmisión en: https://youtu.be/cItv4L5Gwh4

Conoce la agenda aquí:

Nutrición y alimentación en elecciones: un tema que requiere atención y acciones concretas ¿Qué proponen las campañas?

Nutrición y alimentación en elecciones: un tema que requiere atención y acciones concretas ¿Qué proponen las campañas?

Recientemente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en conjunto con el Programa Mundial de Alimentos (WFP), presentó su informe de alertas tempranas sobre inseguridad alimentaria aguda. En dicho informe se proyectó a Colombia como uno de los veinte focos de hambre en el mundo (hunger hotspots), lo que se traduce en un llamado de atención a los organismos nacionales e internacionales para que adelanten acciones coordinadas y urgentes ante el riesgo de que la inseguridad alimentaria aguda se intensifique en los próximos meses. 

La publicación motivó una respuesta airada por parte de las autoridades colombianas. La canciller Marta Lucía Ramírez, el ministro de agricultura Rodolfo Zea y otros funcionarios señalaron que el informe desconocía los esfuerzos de Colombia por preservar la seguridad alimentaria de su población; además, resaltaron que éste “carecía de soporte fáctico, definición metodológica y claridad en las fuentes” lo que afecta su validez y credibilidad. Ante la reacción del gobierno colombiano, el representante de FAO en el país, Alan Bojanic, reconoció que la manera como se presentó el contenido del informe resultó desafortunada, en tanto la intención de incluir a Colombia fue, principalmente, llamar la atención sobre el riesgo de un deterioro en la seguridad alimentaria de poblaciones vulnerables, particularmente migrantes venezolanos. En un intento por zanjar la polémica, la FAO se comprometió a revisar los términos del informe y la manera como fueron presentados los datos. Para ello se espera en las próximas semanas un pronunciamiento de la Organización con sede en Roma.

Desde luego, en la coyuntura actual, la controversia sirvió de tema de debate a los aspirantes presidenciales. Por un lado, Gustavo Petro criticó las políticas de libre comercio implementadas en el país, en particular, las relacionadas con la importación de alimentos que podrían producirse localmente. El precandidato del Pacto Histórico señaló que la fuerte devaluación del peso encarece los alimentos e insumos agrícolas importados, generando serios problemas de acceso a las poblaciones de menores ingresos. Ante ello, sugirió que bajo su eventual gobierno promovería el aumento de aranceles a la importación de alimentos, regularía el precio de los insumos agrarios, fomentaría la agroindustria cooperativizada y elevaría impuestos a latifundios de tierras fértiles improductivas.

Estas declaraciones fueron controvertidas por el precandidato Alejandro Gaviria, quien le recordó a Petro que el informe de la FAO también señaló que el riesgo debía entenderse como una articulación de factores, entre ellos: “la migración venezolana, los problemas de suministro y aumento de precios de insumos agrícolas, el aumento de la violencia en zonas rurales y la variabilidad climática”. Ante este panorama, agregó Gaviria, subir los aranceles sólo agravaría el problema en el corto plazo, pues provocaría un alza mayor en los productos importados. Sus propuestas, por el contrario, se orientaron a disminuir aranceles y fomentar un desarrollo rural que promueva un proceso acompasado de sustitución de importaciones y a regular el precio de los insumos agropecuarios. 

Más allá de la polémica puntual que generó este episodio, sus efectos revelan la importancia de abordar los problemas de salud desde perspectivas multidimensionales. En el caso de la alimentación y la nutrición están claros sus vínculos con factores sociales, políticos y económicos; por lo tanto, cualquier acción orientada a mitigar una situación de inseguridad alimentaria debe tener en cuenta sus múltiples dimensiones. Y, es que según la FAO, la inseguridad alimentaria grave en América Latina y el Caribe pasó de 47,6 millones de personas en 2014, a 92,8 en 2020, siendo su crecimiento mayor que en cualquier otra región del mundo. En Colombia, se estima que 1,7 millones de hogares no consumen las tres comidas diarias, situación que se agravó durante la pandemia con el aumento de la pobreza monetaria a un 42,5 %. Según el mismo informe de la FAO existe el riesgo de que, en 2022, 7,3 millones de colombianos estén en situación de inseguridad alimentaria, lo cual, desde luego, supone un reto de enormes proporciones para el gobierno que asuma a partir del 7 de agosto. 

En ese contexto, considerando las cifras disponibles y, teniendo en cuenta los términos de la controversia aquí mencionada, resulta conveniente que los precandidatos a la presidencia incorporen los temas de alimentación y nutrición a sus agendas programáticas. Así mismo, es imperativo que se formulen propuestas concretas para abordar un problema que requiere acciones intersectoriales coordinadas, orientadas a garantizar la producción de alimentos de calidad, el acceso de los sectores más vulnerables y el fomento de prácticas adecuadas de consumo. A pesar de los esfuerzos de éste y los anteriores gobiernos la alimentación y la nutrición continúa siendo un tema que merece la atención de las autoridades, pues ambas son esenciales para mejorar la salud y el bienestar de la población colombiana. 

Fuente: WFP and FAO. 2022. Hunger Hotspots. FAO-WFP early warnings on acute food insecurity: February to May 2022 Outlook. Rome. https://doi.org/10.4060/cb8376en 

Algunos datos clave: Factores de riesgo para desarrollar desnutrición (fuentes 1, 2, 3 y SISPRO fecha de consulta Feb 14 de 2022).

Webinar «Economía Circular en Salud»

Webinar «Economía Circular en Salud»

Webinar «Economía Circular en Salud»

Retos y oportunidades’, fue el primer evento de INNOS en el 2022. Este espacio contó con la participación de Carolina Montes de la Universidad del Externado, Carlos Pinillos de Emporium Partners y los decanos de Ingeniería y Medicina de la Universidad El Bosque, Anibal Maury y Hugo Cárdenas.

El Webinar planteó un recorrido por el concepto de la Economía Circular, haciendo énfasis en el sector salud, en los modelos circulares de negocio y la gestión hospitalaria.

Sigue la transmisión en: https://youtu.be/V6hkdOZ_EIE

Conoce la agenda aquí: