Argentina avanza en el proceso de adhesión al Tratado de Cooperación de Patentes -PCT-: un positivo mensaje para el ecosistema de innovación en salud

May 27 2026

Hace apenas unos días, la Cámara de Diputados de Argentina impulsó formalmente el avance del proyecto de adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT, por sus siglas en inglés). El bloque oficialista llevó el proyecto a un plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores, Legislación General e Industria, con la intención de dictaminar. Se trata, sin duda, de un momento que merece ser celebrado y analizado con detenimiento desde la perspectiva del ecosistema latinoamericano de innovación en salud. Argentina ha sido desde hace tiempo uno de los grandes ausentes en el principal sistema internacional de patentes. El PCT no es un mecanismo técnico menor: es la arquitectura que permite a inventores, universidades, centros de investigación y empresas proteger sus desarrollos en más de 150 países mediante una sola solicitud internacional, reduciendo costos, plazos y barreras burocráticas. Su propósito es simplificar el proceso de protección internacional de invenciones, facilitando una etapa de presentación unificada que difiere costos, reduce burocracia y permite mejores decisiones estratégicas en el camino. 

El contexto que hace este momento posible. 

Este avance no ocurre en el vacío. El 5 de febrero de 2026, Estados Unidos y Argentina firmaron un acuerdo recíproco de comercio e inversión que, más allá de las reducciones arancelarias, incluyó compromisos explícitos para modernizar el marco de propiedad intelectual argentino y alinearlo con los estándares internacionales. La adhesión al PCT fue identificada como la primera y más urgente de esas prioridades. El resultado político ya es concreto: Estados Unidos retiró a Argentina de su «Priority Watch List», la lista que señala a los principales países con observaciones en materia de propiedad intelectual, poniendo fin a una permanencia de una década. Esta señal no es menor: recuperar credibilidad en el tablero internacional de la PI es  habilitador para atraer inversión en innovación de alta complejidad, incluyendo el sector salud. 

Un avance significativo en el camino de adhesión al PCT. 

La decisión del oficialismo de avanzar con reserva del Capítulo II —que habilita el examen preliminar internacional sobre la patentabilidad de las invenciones— ha generado debate. Entre los factores que explicarían esta decisión se encuentran las posiciones de diversos sectores del ecosistema industrial local, incluida la industria farmacéutica nacional. Resulta pertinente, sin embargo, contextualizar este elemento. La propia Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) ha subrayado que países como Estados Unidos, Suiza, Francia, España y Corea del Sur ingresaron al PCT adhiriendo solamente al Capítulo I, para luego adherir al Capítulo II en una etapa posterior. La adhesión con reserva no es una derrota: es un camino probado, usado por potencias innovadoras, que permite integrarse al sistema sin renunciar a la posibilidad de adaptación futura. El punto de inflexión no es la perfección del texto; es el compromiso de pertenecer. 

Lo que esto significa para la innovación en salud. 

Para los actores del ecosistema de innovación en salud -universidades, centros de investigación, startups de salud digital, biotech y medtech- el impacto es concreto y positivo: Actualmente los desarrolladores argentinos deben iniciar el trámite de patentamiento desde el exterior, por no contar el país con una oficina receptora. La integración al sistema PCT acelerará los plazos, disminuirá la burocracia y reducirá los costos en los procesos de protección de la propiedad intelectual. Universidades, centros de investigación, startups y PyMEs podrían beneficiarse enormemente de una vía más ágil, centralizada y predecible para obtener derechos en el exterior. En salud, donde el ciclo de desarrollo de una tecnología puede abarcar una década y donde la protección intelectual determina si una innovación atrae o pierde inversión privada, este cambio es estratégico. El acuerdo además contempla la derogación de varias resoluciones restrictivas que impedían la protección de invenciones farmacéuticas y biotecnológicas, lo que afectará significativamente las estrategias de registro y el manejo de portafolios de patentes internacionales que involucren a Argentina. Para el ecosistema de salud, esto abre una ventana que estuvo cerrada durante más de una década. 

Voces del ecosistema: cuando la ausencia del PCT tiene nombre y costo. 

La adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes —PCT— no es un debate técnico distante de quienes innovan en salud. Sus efectos se reflejan directamente en los costos, tiempos y rutas que deben asumir las startups científicas cuando buscan proteger tecnologías con potencial global. Los casos de Gameet y ExoMas, startups argentinas ganadoras del Latam Health Champions, muestran con claridad esta realidad. Gameet, representada por su CTO, Alejandro Guidobaldi, desarrolló microdispositivos de impresión 3D para reproducción asistida, nacidos del ecosistema científico argentino, con capacidades asociadas al CONICET y la Universidad Nacional de Córdoba. Sin embargo, ante la ausencia de Argentina en el sistema PCT, tuvo que iniciar su ruta de protección internacional a través de una oficina receptora en Estados Unidos, asumiendo mayores costos, complejidad operativa y esfuerzos administrativos. En la misma línea, ExoMas, representada por Hugo Gramajo, también debió recurrir a acciones de protección vía patente en Estados Unidos para resguardar internacionalmente su desarrollo en salud. Ambas experiencias evidencian que la no adhesión al PCT obliga a innovadores argentinos a operar desde jurisdicciones extranjeras en etapas tempranas, cuando sus recursos suelen ser más limitados. 

Si Argentina completa su adhesión al PCT, el próximo innovador en salud podrá presentar una única solicitud internacional desde territorio argentino, ganar tiempo y prioridad global, y decidir posteriormente en qué mercados avanzar según la evolución de su tecnología y modelo de negocio. Esto facilitaría la gestión de costos, la atracción de inversión y la protección de activos estratégicos en sectores intensivos en conocimiento. Los casos de Gameet y ExoMas confirman que Argentina cuenta con ciencia, talento y soluciones capaces de competir globalmente. El PCT no cambia la calidad de esa ciencia; cambia las condiciones para que pueda protegerse, transferirse y escalarse en el mundo. 

Un mensaje de confianza para el ecosistema regional. 

Desde INNOS, vemos en este avance argentino una señal que trasciende lo jurídico y lo comercial. Es un acto de apertura: la declaración que Argentina quiere competir en el tablero global de la innovación con las mismas reglas que usan los países que más invierten en ella. América Latina tiene una oportunidad histórica de construir un ecosistema regional de innovación en salud robusto, conectado globalmente y capaz de generar soluciones a los desafíos sanitarios propios de la región. Argentina combina una larga tradición de educación científica con recursos naturales y tecnológicos abundantes, y sigue generando innovación en sectores como biotecnología, agrotech, software y manufactura avanzada. Ese potencial necesitaba una arquitectura de PI que lo acompañara. El PCT es esa arquitectura. La confianza de los inversores en el ecosistema innovador de un país no se construye con declaraciones: se construye con reglas predecibles, instituciones sólidas y señales coherentes de largo plazo. La adhesión al PCT, aunque parcial en esta primera etapa, es precisamente ese tipo de señal. 

Una invitación a continuar. 

Este momento debe leerse como el inicio de un proceso, no como su conclusión. Celebramos el avance y llamamos a los actores del ecosistema —empresas, universidades, fondos de inversión, emprendedores y tomadores de decisión— a acompañar activamente la implementación del PCT en Argentina y a trabajar articuladamente para que, en el mediano plazo, la reserva del Capítulo II sea levantada. El examen preliminar internacional no es una amenaza a la industria local: es una herramienta de calidad que, bien utilizada, eleva el estándar de la innovación que se protege. La región necesita más actores trabajando articuladamente, más ecosistemas conectados globalmente y más confianza institucional que atraiga la inversión que transforma sistemas de salud. Este paso, aunque perfectible, apunta en la dirección correcta. Y eso, en el mundo de la política de innovación, vale mucho.  

INNOS — Instituto de Prospectiva e Innovación en Salud es un Think and Do Tank dedicado a promover la innovación y el emprendimiento en salud en Colombia y Latinoamérica. www.innos.co 

Referencias 

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