Fractura del proceso de atención

por | May 11, 2026 | Publicaciones, Uncategorized

Febrero 11 

Una combinación de factores que se han venido acumulando, posiblemente por años, es lo que ha producido esta crisis del sistema de salud colombiano. Lejos de asumir una actitud de culpabilizar a un actor u otro, dentro de un sistema altamente complejo, en el que existen múltiples interacciones entre agentes con diversos intereses que, frecuentemente, entran en conflicto; es importante analizar lo que continúa ocurriendo en el país y de qué forma está lesionando a toda la población, pero especialmente, a aquellos que viven con una condición de salud crónica o con una enfermedad huérfana. 

  1. El desabastecimiento de medicamentos como síntoma más grave. 

El desabastecimiento no ha sido provocado solamente por una cuestión de falta de recursos. No es solo “no hay plata”, sino una combinación de factores, entre los cuales debemos precisar algunos:  

  • Las intervenciones de las EPS que, si bien están argumentadas por el gobierno en el incumplimiento de condiciones mínimas de operación, y tienen el respaldo de la normatividad vigente; no han sido la solución a esas condiciones que las generaron. Por el contrario, la sensación y los indicadores muestran que ha sido contraproducente la administración de estas empresas aseguradoras, por parte de los designados por el gobierno. El desorden administrativo ha aumentado y con ello, la afectación de pacientes y familias.   
  • Las EPS que no están intervenidas están en crisis: Así se puede concluir de los informes más recientes y de las propias EPS quienes lo han expresado públicamente. El déficit de pagos ha lesionado la continuidad de la atención. No hay contratos con droguerías y operadores logísticos y los existentes se renegocian continuamente o, simplemente, se incumplen por alguna de las partes. El resultado: los pacientes no tienen medicamentos indispensables para sus tratamientos y deben aumentar su gasto de bolsillo o, sufrir las consecuencias en su estado de salud.  
  • Mayor Desconfianza y litigiosidad: Como un círculo que no se rompe, las fallas en la entrega de medicamentos y dispositivos médicos ha disparado las tutelas, quejas y acciones legales. Al haber más presión judicial, surgen más decisiones caso a caso, menos capacidad de planificar compras y, por tanto, la imposibilidad de contar con flujos de recursos de manera ordenada. 

En la práctica, el desabastecimiento es la cara cotidiana de una crisis más estructural: la incertidumbre financiera y regulatoria se traduce en estanterías vacías y en mayor carga de enfermedad para los pacientes y sus familias. 

  1.  Fracaso de la reforma en el Congreso. 

Recientemente el British Medical Journal lo expuso en un informe: una reforma mal gestionada, con alta carga ideológica y baja capacidad de implementación. 

Además de ello y de la grave situación que se vive con los medicamentos, esta publicación expuso otros efectos igualmente graves: 

  • Cierres de servicios hospitalarios, especialmente salas de maternidad y unidades neonatales.  
  • Sobrecarga en urgencias y cancelación de programas de formación médica especializada 

Según este informe -que ha sido rechazado por el Ministerio de Salud- las acciones del gobierno ante el estancamiento y fracaso de la reforma en el Congreso, han sido introducir cambios profundos en el sistema mediante decretos e intervenciones directas de las mayores EPS; con las consecuencias que ya se han explicado previamente.  

  1. El impacto sobre los pacientes más vulnerables.  

Aunque esta crisis ha afectado a todas las personas que habitan el territorio nacional, es innegable que quienes viven con enfermedades crónicas no transmisibles, o con enfermedades huérfanas y raras; han sufrido de forma más directa y profunda las consecuencias de la ruptura del proceso de atención en salud, desde lo preventivo hasta lo paliativo. 

En estos casos los retrasos en la entrega de medicinas, los cambios de medicamento no suficientemente justificados en razones terapéuticas sino como respuesta a la escasez de principios activos, la obligación de desplazarse a zonas apartadas de su residencia para intentar acceder a lo que requieren y, la obligación de sufragar mediante pagos de bolsillo los costos de los medicamentos que no reciben; se convierten en graves factores que complican su pronóstico y su calidad de vida. 

Muchos de los medicamentos para estas enfermedades son costosos o incluso, imposibles de conseguir si no es por los canales institucionales. Como consecuencia, estamos ante un riesgo de aumento de la carga de enfermedad y de la mortalidad por estas enfermedades, derivada de la inoperancia de los mecanismos esenciales de atención que el sistema debe garantizar.  

Cuando el sistema falla, ellos son los que lo notan antes que nadie 

  1. Los intentos fallidos de reformar el sistema por decreto: La suspensión del Decreto 0858.  

Como lo hemos analizado en documentos publicados por INNOS, el gobierno ha optado por la vía ejecutiva para hacer cambios en el sistema de salud. Algunos de ellos, como los que disponía el Decreto 0858 planteaban reorganizar completamente el modelo de atención, redefinir funciones, flujos de recursos y mecanismos de supervisión a todos los actores claves del sistema. Su suspensión por la justicia no solo frena esas medidas, sino que deja en el aire decisiones que ya se estaban preparando o ejecutando. 

De igual manera, la suspensión provisional de la declaratoria de Emergencia Económica, que emitió la Corte Constitucional en la última semana de enero, dejan para este gobierno un panorama muy complicado en cuanto a la financiación de sus metas en general, pero especialmente en el sector salud donde urge mayor flujo de recursos públicos para cerrar las brechas acumuladas largamente. 

Entrando ya en los últimos 6 meses del periodo presidencial, la incertidumbre aumenta y no es claro cómo va a afrontar el Ejecutivo, esta situación tan adversa y con consecuencias de mediano y largo plazo.  

En conclusión, podemos decir que el año no comenzó con un mejor panorama para el sistema de salud y que, por el contrario, las perspectivas siguen siendo de altísima incertidumbre, desconfianza y pesimismo generalizados. 

Es permanente el llamado que se ha hecho para que el gobierno primero y también los demás actores e instituciones del sistema, asuman una actitud mucho más constructiva y resolutiva. Que se diseñe un plan de choque urgente para controlar los daños ya causados y reorganizar el último tramo de este gobierno, mientras que los candidatos y candidatas a la presidencia asumen con seriedad el compromiso de resolver de fondo las necesidades del sistema de salud. 

¿Qué podría pasar de continuar estas tendencias y no existir acciones contundentes? 

El escenario para los próximos meses depende de que exista o no, una decisión del gobierno para corregir definitivamente el rumbo. No obstante, preocupa que justamente se aproxima el periodo electoral y esto puede distraer la atención de las autoridades y de la sociedad en general. 

Por ello, consideramos algunos posibles escenarios, si no se interviene en el corto plazo: 

  1. Mayor tensión en el acceso a medicamentos
  • Persisten retrasos y faltantes intermitentes, sobre todo en medicamentos de alto costo y tratamientos crónicos.   
  • Algunas EPS y operadores se vuelven más conservadores: entregan lo mínimo, retrasan autorizaciones, cambian marcas o esquemas. 

Consecuencia posible: 

  • Más interrupciones de tratamientos, especialmente en cáncer, enfermedades autoinmunes, VIH, salud mental y enfermedades raras; con efectos devastadores para las personas y sus familias. 
  1. Aumento de la litigiosidad y presión judicial
  •  Crece el uso de tutelas como “puerta de entrada” real al sistema.   
  •  Los Jueces ordenan entregas de medicamentos y procedimientos caso a caso, sin una visión integral de sostenibilidad. 

Consecuencia posible: 

  •  El sistema se vuelve más reactivo y menos planificado. Esto puede agravar la situación de déficit en aseguradores, prestadores de servicios y gestores farmacéuticos.   
  •  Se refuerza la sensación de que la única forma de ser atendido es judicializando el derecho. 
  1. Fragilidad financiera de EPS e IPS
  • Se profundizan las deudas entre EPS y prestadores.   
  • Algunos hospitales reducen servicios, cierran unidades o congelan contrataciones.   
  • Podrían darse nuevas intervenciones o salidas de EPS del sistema. 

Consecuencia posible: 

  • Más filas, más tiempos de espera, más remisiones a otras ciudades.   
  • Personal de salud con salarios atrasados y mayor rotación. 
  1. Aumento de la tensión política.
  • Ante el próximo proceso electoral y la parálisis del gobierno, 
  • Crecen los discursos y la culpabilización entre actores del sistema, con enfrentamientos que no favorecen la concertación y agudizan la desconfianza.  

Consecuencia posible: 

  • Se paraliza la acción y quedan muchos temas sin resolver, dejando todo al próximo Congreso y al próximo Gobierno.   

 

  1. Desgaste de la confianza ciudadana. 

Consecuencias posibles: 

  • Crece la sensación de abandono, especialmente en regiones apartadas. 
  • Cualquier reforma futura, incluso bien diseñada, tendrá dudas de legitimidad de entrada.   
  • Se refuerza la idea de que la salud solo funciona para quien tiene dinero o contactos. 

 Por todo lo anterior y, ante este ejercicio, reiteramos el llamado urgente a la acción decidida y sin prejuicios liderada por el gobierno nacional y en acuerdo con aseguradores, prestadores de servicios, industria de la salud, gremios y profesionales. Es fundamental contar con el apoyo y los aportes valiosos del Ecosistema de Innovación en salud, que tiene muchas respuestas a las problemáticas actuales y está siempre dispuesto a aportarlas. 

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