Ingeniería Botánica

Oct 14 2020

Durante siglos los humanos hemos buscado en la naturaleza la solución para muchos de nuestros problemas y nos hemos especializado en la transformación de nuestro medio para este fin. Los más obvios la alimentación y la protección del medio ambiente. Una necesidad más específica ha sido la de buscar alivio a nuestra salud en plantas. De hecho gran parte de los principios activos que actúan en los medicamentos, responsables en último de la acción farmacológica de estos, proceden o fueron descubiertos por primera vez en la plantas, como es el ejemplo del ácido acetilsalicílico, conocido hoy en día como aspirina cuyo precursor, la salicina, está presente en la corteza de varias especies de sauce. Es así como los seres humanos han aprovechado esta capacidad de las plantas para producir moléculas importantes para la salud desde hace mucho tiempo; ejemplo de ello también en el ajenjo chino, en el que se encuentra el fármaco antipalúdico artemisinina o sustancias como la morfina y la codeína procedentes de la adormidera o amapola real –Papaver somniderum-.

No obstante, y lejos de los compuestos que las plantas ya sintetizan de manera natural, ahora un equipo de científicos de Joint BioEnergy Institute -JBEI- se han valido de la biología sintética para dar a las plantas la capacidad de crear moléculas nunca antes presentes en el mundo natural.

“Esta es una demostración de cómo podemos comenzar a rediseñar el metabolismo de las plantas para crear moléculas de interés para una gran variedad de aplicaciones. El objetivo a largo plazo es diseñar plantas para que sean biofactorías de moléculas”

Los estudios del director de Plant Biosystem Design en JBEI, Patrick Shih, y Beth Sattelly de la Universidad de Stanford, fueron publicados en la revista científica ACS Publications bajo el título Engineering Plant Syntethic Pathways for the Biosynthesis of Novel Antifungals. En los resultados de la investigación se describe el éxito en el intercambio de enzimas entre plantas para diseñar nuevas rutas metabólicas sintéticas. Estas rutas otorgaron a las plantas la capacidad de crear nuevos compuestos químicos, algunos con propiedades mejoradas.

En este caso los científicos se valieron de plantas del género Brassica y emplearon las rutas metabólicas con las que dichas plantas producen un antifúngico natural: la brassinina para sintetizar compuestos más potentes llamados crucifaxelinas, demostrando en ocasiones ser comparable con los fungicidas actuales de uso comercial. “Esta es una demostración de cómo podemos comenzar a rediseñar el metabolismo de las plantas para crear moléculas de interés para una gran variedad de aplicaciones. El objetivo a largo plazo es diseñar plantas para que sean biofactorías de moléculas” explica Shih.

Tomado de:

https://bit.ly/3dAXX0L

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