Innovación, dedicación y compromiso son pilares de la enfermería del siglo XXI.

May 27 2026

En el Día Internacional de la Enfermería, desde INNOS hacemos un reconocimiento a quienes sostienen los sistemas de salud, desde el primer contacto. La innovación en salud no ocurre únicamente en laboratorios, centros de investigación o plataformas tecnológicas; también se construye todos los días en los territorios, en los hospitales de primer nivel de atención, en los centros de atención primaria, así como en los programas comunitarios y en las zonas más apartadas, donde miles de profesionales de enfermería garantizan continuidad, prevención, seguimiento clínico y cuidado humano, incluso en medio de contextos de crisis. 

Hoy, el rol de la enfermería es mucho más amplio que la atención asistencial tradicional. Las enfermeras y enfermeros participan activamente en vigilancia epidemiológica, vacunación, promoción de la salud, manejo de enfermedades crónicas, atención materno-infantil, salud mental, gestión hospitalaria, seguridad del paciente y coordinación de rutas de atención. En muchos casos, son el principal vínculo entre el sistema sanitario y las comunidades, especialmente en poblaciones vulnerables y zonas rurales. 

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud la enfermería representa el 63 % de la fuerza laboral en salud de las Américas, con cerca de 7,4 millones de profesionales en la región. Sin embargo, la distribución sigue siendo profundamente desigual y cerca del 40 % de los países no alcanza el mínimo recomendado de personal de enfermería por habitante. (Organización Panamericana de la Salud

En Colombia, el desafío es aún más evidente. Diversos informes internacionales y nacionales han advertido que el país mantiene una de las tasas más bajas de personal de enfermería entre países de la OCDE y de América Latina. Algunas estimaciones señalan que Colombia cuenta con cerca de 1,3 enfermeros por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de países europeos y de sistemas sanitarios más robustos. (OES

Esta situación ocurre justamente cuando el sistema de salud enfrenta una de las crisis financieras y operativas más complejas de los últimos años. El cierre de servicios hospitalarios, la suspensión de cirugías, la reducción de camas y la falta de liquidez de clínicas y hospitales están aumentando la presión sobre el talento humano en salud. En ese escenario, el personal de enfermería se convierte en uno de los grupos más expuestos a la sobrecarga laboral, el agotamiento emocional y la precarización laboral. 

Las consecuencias van más allá de las condiciones laborales. Cuando faltan enfermeras y enfermeros, los sistemas de salud pierden capacidad de respuesta en prevención, seguimiento y atención continua. Esto afecta especialmente a pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores y personas que requieren manejo permanente. Diversos organismos internacionales han advertido que la escasez de enfermería incrementa riesgos de eventos adversos, hospitalizaciones evitables y deterioro de la calidad del cuidado. (Cadena SER

La crisis también pone en evidencia la necesidad de fortalecer el liderazgo de la enfermería en las decisiones estratégicas del sistema de salud. La Organización Mundial de la Salud y la OPS han insistido en que ampliar el rol profesional de enfermería —incluyendo práctica avanzada, gestión comunitaria y mayor autonomía clínica— es una de las principales estrategias para fortalecer la atención primaria y mejorar el acceso a servicios de salud. Más de 100 países ya han desarrollado modelos avanzados de práctica enfermera, aunque en América Latina su implementación sigue siendo limitada. (Organización Panamericana de la Salud

 

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