El tema de los embarazos adolescentes como un asunto de salud pública

Jun 17 2022

En esta campaña electoral se han discutido un número importante de temas relacionados con la salud. Hace un par de meses el tema de debate que enfrentó a los candidatos fue la interrupción voluntaria del embarazo, a propósito de un fallo de la Corte Constitucional que aumentó, por un lado, los meses para llevar a cabo este procedimiento, por el otro, la ampliación más allá de las tres condiciones previstas con la Sentencia C 355 de 2006. En esa discusión surgió el tema del embarazo adolescente, aunque no fue tan amplia como la relacionada con la interrupción voluntaria del embarazo, se pudo evidenciar que en Colombia dicho fenómeno merece un análisis, no sólo porque el país cuenta con una tasa importante, sino porque internamente este problema tiene resultados variados por departamento, e, inclusive algunos determinantes sociales explican la prevalencia. De esta manera, para la OMS los embarazos adolescentes son considerados como un problema de salud pública por los riesgos sobre la salud física en cuanto a morbilidad y mortalidad materna, e incluso, se constituyen en un factor importante al momento de formular acciones y estrategias para la reducción de la pobreza por varias razones, entre las que se destacan los efectos socioeconómicos y psicológicos sobre las niñas y las adolescentes.

Entre estadísticas y contextos

En un informe de la OCDE de agosto de 2020 se estableció que en los países en desarrollo la niñas y adolescentes tienen mayor riesgo, no sólo de contraer matrimonio a temprana edad, sino también de sufrir embarazos adolescentes, de 21 millones de adolescentes en el mundo que quedan embarazadas, alrededor de 12 millones dan a luz en dichos países. De estas, 770 mil son menores de 15 años, así, por ejemplo, con el último brote de Ébola en Sierra Leona, el número de niñas en estado de embarazo se incrementó. Este es el mismo panorama tras la pandemia de COVID 19. Si bien, desde finales de la última década del siglo XX se ha observado una disminución en la tasa mundial de fecundidad específica de los adolescentes (sólo el 11% de los nacimientos se da entre las edades de 15 a 19 años), el cierre de las escuelas, el confinamiento, la falta de acceso a anticonceptivos y a centros de salud, la violencia de género, el aplazamiento de acciones públicas para implementar programas de educación sexual, así como, el aumento de la pobreza, son factores que incidieron para que en muchas regiones y en algunos países la tasa se mantuviera o aumentara. Al respecto, la OMS señala que las regiones con el mayor número de embarazos adolescentes continúan siendo África Subsahariana y África Oriental seguida de la región de América Latina y el Caribe.

En el caso de esta última región, según datos de la ONU la tasa de embarazos en adolescentes para 2020 fue de 60 embarazos por cada mil mujeres. Y, aunque este fenómeno se presenta en menor medida en los países miembros de la OCDE (11.8 nacimientos por cada 1.000 mujeres jóvenes de 15 a 19 años), la tasa sorprende en Colombia y México porque están por encima del promedio de los países miembros de la organización internacional.  

Colombia y el embarazo adolescente

Para el caso de Colombia el fenómeno de los embarazos en adolescentes se clasifica como multicausal. De esta manera, la prevalencia de la situación se debe, por un lado, a factores contextuales, tales, como la situación de pobreza, los imaginarios sociales sobre la mujer y sus proyectos de vida centrados en la maternidad y asociados con algunas tradiciones como las uniones tempranas, así como, las violencias de género. Por el otro, a factores como la falta de acceso e información sobre los servicios de salud sexual y reproductiva. Según el DANE la tasa acumulada para 2020 fue de 54 nacimientos por cada 1.000 adolescentes (15 y los 19 años) y 2,2 nacimientos por cada 1.000 niñas. En ese sentido, desde 2015 la tasa para ambos rangos de edad se ha venido disminuyendo con una variación del -6,9 y el -0,9 respectivamente. No obstante, si se mira por departamento, la tasa especifica de fecundidad en el rango de edades entre los 10 y 14 años se sitúa en niveles muy altos, sobresaliendo cinco departamentos, Guaviare, Guainía, Arauca, Caquetá y Vichada con tasas por encima de los 4 nacimientos por cada 1.000 niñas. Para el caso del rango de edad entre los 15 y los 19 años las entidades territoriales del orden departamental con las mayores tasas fueron Magdalena, La Guajira, Cesar, Guainía y Caquetá. En estos las tasas son igual o superiores a los 75 nacimientos por cada 1.000 adolescentes. Igualmente, si se toman datos como el nivel educativo de la madre, los niveles más altos se presentan en básica secundaria, media académica, y media técnica. La proporción es del 55,5%. Le siguen las madres que se encuentran cursando preescolar o primaria. Acá la proporción es del 12,6% de los nacimientos.

Ahora bien, si se comparan los datos de 2020 con los registrados durante el segundo trimestre de 2021, se puede observar un aumento en el número de nacimientos en niñas menores de 14 años. La variación según los mismos datos del DANE se ubicó en 24,1%, es decir, en ese período se reportaron 210 nacimientos más que en el período anterior. Esto también se observa en los rangos de edad entre los 15 y 19 años. Para el segundo trimestre del año se estableció un incremento de 1.559 nacimientos. Así mismo, en lo corrido de 2022, el número de nacimientos de madres de 10 a 14 años aumentó un 20,3%. Estos datos tan diferentes a los reportados en 2020 se pueden deber a los efectos de la pandemia.

Afectaciones del embarazo adolescente 

En el informe presentado por la Organización Panamericana de Salud (OPS) y el DANE se señaló que este fenómeno trae una serie de afectaciones en la vida de las niñas y adolescentes. En primer lugar, un número importante de niñas y adolescentes ven interrumpidos sus estudios, ya que, una vez que se convierten en madres, éstas deben encargarse del cuidado de los niños y llevar a cabo actividades domésticas. Esta situación tiene consecuencias en el corto y largo plazo en los indicadores sobre capital humano. En Colombia el 33,7% de las niñas entre los 10 y 14 años no asisten a la escuela. En el caso de las adolescentes ese porcentaje alcanzó un 40% en 2020.

La segunda afectación en la incidencia de dicho fenómeno es la mortalidad materna la cual se explica por factores como el embarazo interrumpido voluntariamente, edema, proteinuria, trastornos hipertensivos en el embarazo parto y puerperio, la falta de una atención adecuada materna, e, incluso el suicidio. Para el año 2020 en Colombia la Razón de Mortalidad Materna (RMM) aumentó en las niñas y adolescentes embarazadas. En este año por cada 100.000 nacidos vivos, murieron 46,9 niñas entre los 10 y 14 años. En el caso de las adolescentes (15 a 19 años) por cada 100.000 nacidos fallecieron 74,7.

Estrategias y acciones contra el embarazo adolescente 

En 2012 se elaboró el Conpes Social No. 147 con el cual se establecieron los lineamientos para el desarrollo de una estrategia para la prevención del embarazo en la adolescencia y la promoción de proyectos de vida para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en edades entre 6 y 19 años. Este Conpes tiene como objetivo diseñar e implementar proyectos para que las niñas y adolescentes permanezcan escolarizadas y logren culminar sus estudios. Igualmente, en Colombia existe una normatividad, como, por ejemplo, la Ley 115 de 1994 (Ley General de Educación), la Ley 1098 de 2006 (Código de Infancia y adolescencia), la Ley 1146 de 20079 (Ley de Prevención y Atención de Violencia y Abuso Sexual contra niños, niñas y adolescentes), el Decreto 3039 de 2007 (Plan Nacional de Salud Pública), la Ley 1257 de 2008 (Ley de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres) y el Decreto 2968 de 2010 (Comisión Nacional Intersectorial para la Promoción y Garantía de los Derechos Sexuales y Reproductivos). Asimismo, se han emitido tres sentencias, la sentencia T-926 de 1999, la sentencia T-605 de 2007 y la sentencia T-440 de 1992. El contenido de estas se reforzó mediante la Resolución 3353 de 1993 promulgada por el MEN la cual estableció la educación sexual como obligatoria en instituciones educativas.

Fuentes:

Foto de prueba de embarazo creado por jcomp – www.freepik.es

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